lunes, 19 de diciembre de 2011
viernes, 1 de abril de 2011
lunes, 8 de marzo de 2010
sábado, 18 de julio de 2009
jueves, 2 de julio de 2009
domingo, 14 de junio de 2009
La cotidianidad nos hace olvidar de la enormidad del bosque,
de la pequeñez de nuestra linterna, del sentido de ella.
Usamos las palabras con una imprecisión innata,
del mismo modo que exploramos las posibilidades de cualquier instrumento.
Haciendo, tocando, creando.
La cuestión de lo cierto o no cierto es ajena al proceder de una creatividad que se entrega.
Por lo demás, la argumentación no hace a una vida más plena.
Sí los niños, sí los perros, sí el juego, sí el alimento que alimenta.
viernes, 12 de junio de 2009
placer de equivocarse
Sin intención de entrar en bizantinas discusiones sobre el valor de las palabras, de la interpretación de la cosa, del plus que la conciencia despierta aporta, siento injusta la percepción general de una diversidad jerarquizada según la manera en que se expresa cada cual. Cierto que hay procesos, que hay tiempo, que hay aprendizaje, que hay decantación, que hay madurez, que hay sabiduría. Todo eso es real. Pero si la verdad es dicha con extravagancia, un cigarrillo prendido, el gesto serio, el tono solemne y pseudo relajado, una cita a un muerto renombrado… o si, en cambio, es dicha con errores de ortografía y de sintaxis, con apuro, con torpeza, de manera cursi, grotesca o demasiado obvia, no deberíamos darle tanta importancia. Cuando los hombres nos enviciamos en y de los círculos (intelectual, espiritual, profesional, etc.), nos alejamos de la autenticidad del decir y del nombrar. Del hacernos cargo, del animarnos a crear nuestro propio universo verbal. Hace tanto que no escribo la palabra “corazón”, por ejemplo… Sólo por el prejuicio que ese término despierta en una manera que no se juega.
¿Qué otra palabra puedo usar cuando le enseñe a mi hija desde donde actuar? ¿Desde la panza, le diré, desde las entrañas (desde el tantien, ajá) que son términos y zonas que, a fuerza de filosofía oriental, se han puesto de moda más?
(está aprendiendo a decir mamá)
domingo, 31 de mayo de 2009
Ahora empezá a jugar. Vos misma estás diciéndotelo: abandoná la seriedad; que está buena por un rato, pero después de mucho tiempo, aburre y produce efectos contraindicados. Todos los argumentos son rebatibles, sólo es cierto cien por ciento el calor que emana de tu cuerpo y la intensidad con que te rías cuando juegues a las escondidas con China. A la una, a la dos y a las…
jueves, 28 de mayo de 2009
Certeza de eternidad es lo más acertado en relación a lo que sentí. Certeza de luz, de ingenierías que atraviesan las dimensiones corrientes, y que sobre todo las guían. Certeza de un orden que desafía cualquiera de los órdenes ya descriptos y ya creados. Certeza de un rumbo, de una dirección, de un viaje mancomunado del que nada sabemos y por el que todo damos. Certeza de un alma que de a ratos se pierde en espejos vanos… y de a ratos se encuentra consigo misma para saberse eterna.
viernes, 22 de mayo de 2009
Creo -de todas maneras- que cuando se confía plenamente en la Inteligencia de la vida y de verdad uno se entrega a sus sugerencias, atento, enraizado, centrado, fiel a uno mismo y a los demás, no hay peligro real. Y vivir la rareza se torna una responsabilidad del ser (humano en este caso). Hay que estar. Permitiéndose no etiquetar, no clasificar de antemano“eso” que me está sucediendo, probablemente desaconsejable o mal visto a los ojos de una (falsa o temerosa) ética popular. Darse ese permiso, relajarse en la verdad. Siempre que la buena fe y la bondad estén alertas y conectadas con nuestra realidad, con nuestros afectos… ¿qué puede haber de malo en vivir una nueva posibilidad? Nadie se puede ofender porque elijas bailar. ¡Al contrario!
No digo que hagamos cualquiera, no. Hacer cualquiera es lo mismo que no hacer nada, me temo. Hay una línea intermedia, un garabato único para cada individualidad, que es el viaje de nuestra libertad en diálogo con esta Tierra. Seguir ese ritmo es la tarea.
(Al menos eso siento en este momento…)
sábado, 16 de mayo de 2009
Estoy en ese plan. Limpiando y tirando todo aquello que a la larga no suma.
miércoles, 13 de mayo de 2009
De a ratos quisiera poder llenar una carilla entera sin un solo pensamiento. Ahorrarme ese paso. Una intuición madre que escupa todo de una vez y de acá a un rato.
Mi corazón tiende lazos. Añoro. Deseo. Anhelo
abrazarme al cuerpito tibio de los seres que me aman y yo amo.
sábado, 2 de mayo de 2009
La hipótesis que planteaba aquél libro decía (algo así como) que el dolor más fundamental, esa herida única y particular para cada individuo -que marcó y marca a fuego nuestra psicología- es la única que puede darnos la llave para realizarnos en esta vida. Es decir, trabajando allí, aceptando los hechos tal como fueron, interpretándolos desde una conciencia lúcida y bien predispuesta, detectando aquél dolor a la raíz de cada conflicto nuevo (que por tonto que parezca, estorba, entorpece, bloquea), elaborando lo que pasó, por qué pasó (y por qué eso sigue sucendiendo desde que el mundo es mundo hasta el día de la fecha)... es así cómo iremos activando las herramientas, talentos y recursos necesarios para moldear nuestro destino en el sentido más pleno. Me parece una hipótesis bella. Al menos abre una puerta, deja una invitación al desafío. Quizá un consuelo, puede ser... Pero si así fuera, bienvenidos los consuelos en este mundo dual. Bienvenidos siempre y cuando ayuden a sanar.Animate, seguí animándote. Me llena de orgullo verte tomando riesgos, luchando por una causa noble, por una vida más vida, más libre, más auténtica. Todos nos merecemos ser feliz.
Algo en este extrañar me dice que cueste lo que cueste, debo ingeniármelas para no perder este Tiempo-Espacio. Creatividad sin especular, librada al puro juego de una conciencia que indaga. De un movimiento que se despereza a su propio ritmo.
Crear, amar, jugar y comunicar. Luchemos por ello.
lunes, 13 de abril de 2009
Tengo el sacro a la miseria. ¿Cuántos tropezones habrán hecho de él su cueva? ¿Cuántos desaciertos, cuántos misterios? Duele como la gran siete, ni inclinarme puedo. Miro el mundo desde una verticalidad a todas luces incierta. Bailando la crisis de una caída a modo lento. Cayéndose, cayéndonos. Con las manos alertas, agarrándonos entre nos, dispuestos a festejar cada partida, cada encuentro.- Decí hola!
A veces veo demasiado y siento una rara mezcla de vértigo, escalofrío y rechazo. ¿Qué ví que quedé así? Lo real sangra, duele, grita con desquicio y arremete con todo a su paso sin pedir permiso. Ni por favor, ni nada a cambio. Aceptalo. Al fin de cuentas, la muerte es bella al lado de otras miserias. Sólo el dolor amordazado durante largo tiempo pervierte. Insaciable productividad congelando movimiento, flores, verbo, ouch!
Siento una cosquilla trepándose hasta el tope de mi cabeza.
(...)
- Decí chau ahora. Chaaau.
viernes, 10 de abril de 2009
Hay un grito clausurado en mi pecho... Una catarata de simpleza haciendo fuerza. Vamos, nena, vamos. Son las misma incógnitas, los mismos dolores desde que Adán y Eva son Adán. Y Eva.No quiero vender ni comprar, quiero transitar la escena inhalando verdad, exhalando entrega. Sabiendo que la emoción de estar acá, que es tremenda, ridícula, desaforada quizás... es una emoción tan vana como trascendental (trascendente, perdón por la falta de rigurosidad). Allí donde los contrarios se besan, se embriagan de sí mismos, se celan, allí está el duelo.
Hace falta una voluntad imaginativa aún mayor, el Hombre Araña puede aparecérseme en un baño de inmersión, donde sea. Vamos, nena. Una sirena, un buzo, un hombre volando en bicicleta. Por ahí quizás. Una canción de cuna, una pistola cargada, no, no, no.
Quiero contar algo que no se contó. Algo tonto, chiquito, ínfimo, revelador. Pum, vfffv, rrrrrrzzzz, tratasssss, tacatacá, paaang!
miércoles, 8 de abril de 2009
¿Qué pito toca el deseo en un código de buena conducta?, ahora pienso. ¿Qué pito toca el impulso propio en el mapa ajeno? Ninguno, por cierto. "Al diablo con todo ello -el capricho, el deseo, el impulso-, somos adultos!" -debí agregar. Todo sea, todo fuere por calmar su miedo.
Debe ser difícil para mi madre aceptarme tan errática, tan vulnerable. Y la entiendo. Miro a mi hija bailar, compartir, disfrutar... y doy gracias que no haya heredado ni la cuarta parte de mi timidez. Floreciendo desde la Neo, allá va China. Campante, radiante, divina.
Y yo aquí, en cambio, creciendo lento... Dando pasito por pasito, en un intento alocado por pegar los mil pedazos que volaron de un porrazo.
Son increíbles los espejos entre una madre, su hija... y su nieta. Y cómo en ésta última se termina de liberar toda la sombra de la abuela. Hipótesis atrevida quizás. No lo sé.
Mi vida es caótica, concedo, pero apasionada, llena de vitalidad, de luces y de riesgos. Si hubiera sido abogada, probablemente mi hija no sería la que es. Sólo eso me basta para saber que estuve bien.
viernes, 3 de abril de 2009
Me siento café-adicta cada vez que vuelvo a sorber de esta taza doble completa. Sosteniéndola con ambas manos, la apoyo y miro a mi alrededor. Cuesta asimilar esta nutrida paleta de niños, juguetes y colores cuando las horas de sueño fueron pocas. Sigo dormida, siento.Ahí viene China, me levanto con las Estrella y avanzo como autómata hacia sus manitos llenas de grela. Luego una pareja se me acerca y me habla como si yo fuera una empleada. En lugar de inquietarme, el equívoco me agrada. Me siento necesaria.
- Arriba no hay mesas, no, arriba hay un depósito -les explico.
- ¿Podemos sentarnos acá?- me vuelven a preguntar.
- Sí, acá estoy yo, pueden sentarse conmigo.
Ahora entienden que no soy la empleada, que la mesa que quieren ocupar es la que yo tengo ocupada. Pero como el lugar está lleno y en mi mesa hay espacio de sobra, elegimos de común acuerdo compartir el momento. Sigo dormida, ¿dónde está mi hija! Me levanto y la encuentro siendo atacada por un niño de unos 5. Hay niños que son diabólicos, me digo.
- ¡Mala, mala, nena mala! -grita. Y toda vez que ella agarra una pieza, una pelota, lo que sea, el nene se la quita. A lo que China le devuelve una mirada entre tímida y desapegada.
- ¡Beba mala, mala! ¡Que llore, que llore! -continúa gritando, ahora con la ayuda de su hermana. Dos tamaños huevones, pienso, jorobándola a esta santa.
Busco al responsable de ese desastre y una madre, entre incómoda y orgullosa, me evita la mirada.
Resignada, vuelvo a la mesa y me encuentro con que la pareja que allí estaba, se mudó a otra, a mi izquierda. Creo que me vendría bien un poco más de café. Me siento y empiezo a escribir. Hay una mujer con la boca operada que me distrae cada vez que levanto los ojos de la servilleta.
- ¡Cuidado! -grita otro padre-. ¡Madre, madre! -me indica su mujer. China le está robando la chocolatada a su hija.
- Es que está enferma. Tiene la garganta llena de llagas -explica después.
- Vení, gordita, tomá tu agua.
En eso otra pareja se me acerca.
- ¿Podemos sentarnos con vos? -pregunta. Guau, qué poder de atracción. Pero no pasan más de tres minutos que la pareja se muda de vuelta.
"Preguntas que ponen los pelos de punta", "SuperChango se hace pis" y "El semáforo resfriado" son algunos de los títulos que ahora pesco a mi alrededor. Finalmente me levanto a la barra, miro las cookies, los brownies y por último me decido.
- ¿Me traés otro café, por favor?
martes, 31 de marzo de 2009
En el patio de mi casa hay un duende feo. Se esconde debajo de la planta muerta. La planta murió "porque sus propias raíces se la comieron", mi marido así explicó. Y el duende encontró cobijo en aquél duelo.No sé su nombre todavía, sólo conozco sus hábitos tempraneros. El duende se cepilla los dientes una, dos y hasta tres veces por la mañana. Usa el agua de una lluvia que todavía no se evapora. Y se menea, mientras se lava, al compás de una cumbia que tararea para sí.
- ¿Por qué se los lava tanto? -pregunta mi hija.
- Porque hizo una promesa -improviso sobre la marcha, sin tener la menor idea-. Hizo una promesa a una virgencita alada que anda volando por los techos del barrio. Se llama Mora, pero no es morada. Es más bien transparente.
- Como el agua! -señala entusiasmada.
- Como el agua, como el aire. Como todo lo que sientas, sueñes, interpretes...
- Y por qué, ma? ¿Por qué le prometió algo? -interrumpe ahora.
- Porque pareciera que la virgencita anda con la autoestima pinchada y el duende feo quiere levantarle el ego. Y qué mejor entonces que hacerle una promesa?
- ¿Qué? -insiste ella.
- ¿Qué qué, mi amor?
- ¿Qué qué le prometió?
Ahí me quedé sin palabras. ¿Qué puede haberle prometido un duende a una virgencita?
- Que si se lavaba los dientes con ganas, el mundo le devolvería esa fuerza de formas insospechadas.
Mi hija me mira con cara rara. No entiende cómo funciona la cosa, quién le promete a quién, ni porqué, ni quién gana. Quizás lo de la promesa no fue una buena idea, pienso en este momento. El duende tiene que dar algo a cambio y recibir otro tanto. Es demasiado caprichoso el hábito. Lavarse los dientes... para qué?
- No lo sé -contesto después de un rato- No sé porqué hace lo que hace, ni ese duende ni nadie.
Mi hija se sonríe ahora, como si mi nueva respuesta le diera un alivio al desenlace. Y acto seguido agrega, con total naturalidad:
- Se lava los dientes porque odia a las caries.
domingo, 29 de marzo de 2009
Si sos ingenua? Y bué! Aceptate. Quizás ahí esté la llave para salir de tu jaulita rosa.
Si sos demasiado seria... Relajate, nena. No hay un parámetro de normalidad que debas tomar de referencia... O si lo hay, no importa ahora eso. Apostá por tu centro.
Hacé tu capricho, olvidate del resto.
sábado, 28 de marzo de 2009
A veces voy escribiendo de antemano, ensayando proposiciones, interrogantes que encabecen el apunte del día. Todo lo cual resulta en vano, ya que por suerte o por desgracia, al momento de empezar, la mente se encandila con su propio blanco. Y allí queda unos segundos, quizás minutos... orbitando entre la inercia, la fiaca y una pulsión de vida que tira... en medio de un mundo bombardeado.
Bombardeado de nombres, imágenes, balbuceos, gritos. Orquestándonos nuestras impulsos catárquicos, o cómo cuernos se diga, se sienta, se entienda. Aquí estamos.
¿Cuál es la novedad enérgetica de esta época? ¿Qué venimos a traer, a crear, a inventar... ? ¿De qué debemos hoy hablar? ¿Evolucionamos como seres humanos, o sólo cambia la cáscara, lo que los hindúes llaman "samsara"?
¿Cómo integrar a los griegos, egipcios, Cristo, Michelángelo, la Revolución Francesa, los indios americanos, Chaplin, Hiroshima, la minifalda, Freud, el reiki y la laptop? ¿Cómo integrarlos y hacer este mundo algo /todavía/ más entero, más pleno?
Mucho tiempo me escuché hablando de "frecuencia vibratoria", como un índice que hubiera que elevar a toda costa. Hoy me abstengo de toda hipótesis, teoría... ¿Qué es la espiritualidad sino otra manera de llamar la cosa... o vivir la vida?
Quizás una manera más sabia, más ligera, más desapegada.
Creo que esta costumbre pisciana se me está yendo por las ramas. Lolita está internada en una clínica de animales que queda sobre la calle Cramer. Parece que se tragó un hueso. No saben si sobrevive a la noche, está delicada.
China la extraña, mi mamá la llora... mi papá está lejos, mi abuelo muerto.
( ... )
Solidaridad, me encanta esta palabra.
domingo, 22 de marzo de 2009
Abuelo y ñieta
Me hace bien escribir y todavía mejor me hace saber que algo de lo escrito surte efecto, sensaciones, sentido en otra persona. Ahí solita me siento realizada, con tan poco. Como si toda mi gran tarea fuera mover desde el verbo (de ser posible, con el mínimo aspaviento).
Mover en el sentido de lo nuevo. En la dirección de lo vivo, lo fresco, lo espontáneo, lo imprevisto.
¿Dónde está la verdad? ¿En los libros, en los vínculos, en el arte, en el aire, en el pensamiento? ¿O en todas partes al mismo tiempo... y en ningún lado? ¿La verdad "es", sucede, se hace, está siendo... o está por hacerse en cualquier momento?
¿Cuántas preguntas son posibles?
¿Qué sentido tienen estas preguntas cuando el alma cruje por dentro? ¿Quién me cuida, quién me ama, quién se ocupa de mi comida?
Mis ideas ordenan, la sensibilidad da presencia... y el equilibrio entre ésta y aquélla cómo cuesta. Cuesta, duele, ilusiona... e incluso desespera.
Qué rara es esta vida.
( ... )
Necesito de los otros, soy tan humana como cualquier perro.
sábado, 21 de marzo de 2009
cosa pisciana
Hoy escribo doble. Me dieron ganas de abrir un poco más mi cuore. Porque pareciera que lo hago a diario, y eso intento... pero bastante me escondo al mismo tiempo.
Tengo miedo de ser cien por ciento sincera creo. Miedo de cualquier movimiento que me deje al descubierto... De que esta ingenuidad y torpeza que a veces rige mi comportamiento, me vuelva más vulnerable de lo que soy.
Soy más chiquitita que una hormiga y voy por la vida dando demasiados gracias y pidiendo demasiados perdones. ¿Será que soy y estoy tan o más enrollada que la mayoría?
Nunca entiendo mucho, voy tocando de oído cualquier asunto y sólo le hago caso a una moneda en las encrucijadas más complejas de mi vida. Mi prima es testigo! Me separé aquélla vez porque salió cara! Y porque tenía que ser, digo ahora.
El error es mi único consejero. El error y la fiebre de mi hija. Cuando a China le sube un pelín la temperatura, sé que en algo la estoy pifiando. Que tengo que bajar un cambio y prestarle atención a lo primero.
( ... )
Y amo. Amo muchísimo, quizás también demasiado. Tengo esta cosa pisciana de estar conectada a la Totalidad, que me llena los ojos de lágrimas por cualquier pavada.
Pero por sobre todas las cosas... y lo digo casi con vergüenza en estos tiempos tan relajados, por sobre todas las cosas me esfuerzo. Me rompo el traste haciendo y deshaciendo, subiendo y bajando, caminando y sosteniendo, intentando y corrigiendo. Me lo rompo y sonrío como si el peso fuera nada, eso me encanta.
( ... )
Era esto creo lo que quería escribir hoy.
a donde sea
Todavía no levanté las persianas de este estudio. Estoy como suspendida entre la noche de anoche y una mañana a té y galletitas. Hay demasiada inquietud dentro como para salir al sol.
Salir al sol. Fito escribió algo al respecto? Y Bioy? Bioy dormía. Digo, creo que la novela de Bioy era "Dormir al sol".
Salir, dormir... lo que fuere. Pero a la luz del día, con todo lo que eso implica. Entrecerrar los ojos, apurar el paso, alentarlo en el momento adecuado.
Y volver sobre lo mismo desde un punto de vista que no escatima obviedad.
¿Por qué a veces me resisto a seguir viendo lo que ya sé?
Cierto que la profundidad permite abordar una cosa desde muy lejos. Desde puntos entrañables en el Gran Espacio que es el Universo (Gracias!). Pero para sobrevivir, me temo, necesito poder mirar la cosa de acá a dos metros.
Integrando aquella visión oceánica de la intuición con esta mirada groseramente concreta.
¿Qué no estoy pudiendo nombrar en este momento? ¿Más miedos? ¿Aburrimiento? ¿Falta de aceite en el engranaje que maneja el Tiempo?
Mi hija camina con zapatos de taco. Va del estudio a la cocina, de la cocina al baño, del baño al cuarto. Es inmensa en este momento.
No deja de soprenderme cuánta capacidad de juego perdemos con los años. Entiendo hay algo ahí. Hay algo ahí que es la puntita que debo tirar para salir.
Al sol, al mundo, al cafecito de la esquina, a la plaza... A donde sea que haya luz y una invitación sin cargo a reírme de mí.
martes, 17 de marzo de 2009
suelto

Estoy lidiando con mis inseguridades, espero sepas entender. No te hagas cargo de mi película, ni me hagas responsable de la tuya. Seamos justos. Es imposible ahorrarnos la individualidad.
Está todo bien con vos, el amor es inmenso, generoso, nutritivo, bello... pero por sobre todas las cosas: inteligente.
Dejemos que él solito crezca... se expanda, vuele, esquíe, barrene. Que él solito camine sus senderos.
Te amo. Sabelo.
Somos todos parte de un mismo juego, energías humanoides corriendo detrás de una zanahoria.
La zanahoria está adentro (y afuera al mismo tiempo).
Propongo un mundo bueno... cien por ciento relajado, confiado, suave, amoroso, suelto. Sobre todo suelto.
domingo, 15 de marzo de 2009
(y no de otra)

Me causa muchísima gracia escribir. A veces simplemente me pasa eso. Estoy diciendo cualquiera a conciencia y a sonsera. Sin saber si sonso se escribe con ese o con zeta.
Me encanta la vocera filosófica-solemne que se cuela traviesa. Se me escapa. Parece mi hija jugando a atender el teléfono.
Hola! Hola! Hola!
No entiendo un pito ni ahora ni nunca. Que si la frase suena linda, o si el orden de cosas cayó de una determinada manera (y no de otra), es sólo cuestión de una ley que llaman gravedad.
Naturaleza ensuciándose los dedos, las rodillas, las remeras, los manteles, las cortinas, los etcéteras.
...
Shhh, tengo una mariposa que atrapé jugando en el suelo.
domingo, 8 de marzo de 2009
alas de mariposa
Seguramente mucho más lento de lo necesario, pero en el camino voy aprendiendo.
Así empieza el texto que mi memoria anduvo masticando este domingo con piñatas, budines caseros y niños revoloteando. Domingo de festejo y una sociabilidad que bien hace entrenar. Poner a punto. Porque todos, algunos más verborrágicos, otros mejor plantados, otros más aburridos, todos estamos igualmente celebrando. Cualquiera sea el motivo para esto.
Y los niños saben enseñarnos. Jugando rabiosos, compenetrados, dispersos, abiertos. Jugando. Libres de todo los juicios y especulaciones sobre los otros y nosotros. Liberados al más puro instinto. Compartiendo.
Sería bueno que en los cumpleaños de niños hubiera animadores para grandes. Animadores que nos inviten a pescar peces de tela con anzuelos de imán, a embocar pelotas en aros de basket, a corretear sin pausa con alas de mariposa, a pinchar globos que estallan en caramelos. Sería un embole en un primer momento, cierto (más de uno se mandaría a guardar), pero una vez vencidos las resistencias y los filtros, sería estupendo.
De todos modos, el mero encuentro verbal es mejor que una mente aislada al puro cuete. Es el puntapié, es el comienzo, es nuestra tímida manera de comunicar los corazones. Comunicar los corazones... como si sólo se tratara de eso.
( ... )
viernes, 6 de marzo de 2009
con vos
Hay momentos para verbalizar y otros sólo para vivenciar. Estoy en lo último este tiempo, atravesando la experiencia, dejándome atravesar por ella. Ansiosa por ponerle nombres a las cosas, cierto. Haciendo un esfuerzo para no anticiparme... Que la palabra solita decante.
Shock de verdad. Complejísima realidad que se enhebra a base de pimienta. Complejísima realidad que devela nudos de ayer y se pone a bailar en tetas.
Amo todo lo que está sucediendo. En mí y a mis alrededores. Soy mucho más que la que dice el documento... soy tú, soy él, soy aquéllo, soy siendo.
Y te acompaño. Te acompaño desde la hondura de mis huesos. Te acompaño en tu proceso, te aliento, pongo el hombro si fuera necesario... y hago fuerza. Hago fuerza con vos.
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